Ted: apuesto, listo, carismático, cariñoso. Liz: una madre soltera, precavida, pero enamorada. Una imagen de felicidad doméstica, los dos parecen tenerlo todo descifrado. Eso es hasta que Ted es arrestado y acusado de una serie de horripilantes asesinatos. Conforme la preocupación se convierte en paranoia, Liz se ve forzada a considerar qué tanto conoce al hombre con el que comparte su vida y, conforme la evidencia se va apilando, decidir si Ted es realmente una víctima, o si de hecho es culpable de lo que se le acusa.