Un 16 de agosto [1996] abrieron sus puertas en la calle Libertad, en la Colonia Americana en la ciudad de Guadalajara como La Estación de Lulio. El listón fue cortado por el maestro Juan José Arreola, quien estuvo acompañado por Guillermo Tovar y de Teresa, y Guadalupe Loaeza. Conceptualizando originalmente como librería-café, éste espacio fue haciéndose de una fiel clientela, principalmente entre artistas, escritores, periodistas activistas y políticos de vecindario. Fueron los primeros en colocar un ciclopuerto (cuando ni siquiera se usaba tal palabra) y ofrecer internet inalámbrico de acceso libre. Su terraza ha resultado ideal para la lectura, el trabajo individual, las juntas, las reuniones laborales/sociales o la simple contemplación (sin dejar de lado la presentación de libros y revistas, la lectura de poesía, subastas de arte y ruedas de prensa). Por La Estación de Lulio han pasado un sin número de personalidades nacionales e internacionales. Casi veintidós años después, siguen esforzándose por llevar el espíritu y concepto que los caracteriza en sus tres /sucursales: Libertad, Providencia y La Estancia.